domingo, 15 de mayo de 2011

No se paren hijos para esto

Efectivamente, no se paren y crían hijos para que se vayan de este mundo por hacer "planking". Mi nueva palabra del día, nunca antes me había topado con ella. Copio lo que recogen el diccionario WordReference English-Spanish otros diccionarios en la red:

plank /plæŋk/ sustantivo  tabla f, tablón 



planking
adj
de planchas de madera
planking
ger
entablando
planking
n
entablado nm
planking
planking
n
entarimado nm
the work of covering an area with planks


Los diccionarios en línea consultado no recogen aún la más novedosa acepción, a saber:

Planking:   Pasatiempo de moda que en ocasiones puede resultar en una estúpida y ridícula forma de morirse. Consiste en tumbarse boca abajo con los brazos pegados al cuerpo, simulando ser un tablón de madera, en lugares poco comunes y a veces peligrosos (vías del tren, escaleras mecánicas, motocicletas, coches de policía, por ejemplo). Pero en estos tiempos que vivimos ya no basta con hacerlo, también hay que probarlo, así que a menudo se inmortalizan los plankings con fotos y/o vídeos que se cuelgan inmediatamente en la cuenta de la red social de turno y en el youtube. Tienen sus propios grupos y comunidades, leo en el artículo, y la cosa lleva ya un tiempo y está haciendo furor en Australia.

Allí ha muerto esta mañana un joven cuando intentaba la posturita de marras en el balcón de un séptimo piso. No sé en que condiciones estaría, pues esto sucedía tras una noche de sábado, y tras hacer unos cuantos plankings con un amigo de camino a casa. Mi primera reacción es una crítica despiadada, llamarle imbécil, borrego, gilipollas, no-me-da-pena-ninguna, es que no tenía otra cosa mejor que hacer, etc etc. Luego me da mucha penita: Quien más quien menos ha hecho tonterías, corrido riesgos innecesarios, participado en juegos peligrosos y la línea que separa lo que es sensato y lo que no lo es, se cruza mucho más facilmente de lo que nos creemos y más si (como puede ser en esta ocasión) hay alcohol o quién sabe qué sustancias de por medio. Qué mala suerte, qué forma más innecesaria de marcharse. Al final siempre pienso en la familia y especialmente en la madre; los padres nunca deberían enterrar a los hijos, pero desgraciadamente pasa,. Que sea de esta forma es taaaan absurdo: no se paren hijos para esto, joder.

sábado, 14 de mayo de 2011

Canción

No se me quita de la cabeza desde ayer. La cantó una chica en el festival del cole. Debe ser muy popular entre los adolescentes por el modo en que la coreaban. Cuando oigo canciones como ésta es cuando me gustaría tener una buena voz para poder cantarla.





viernes, 13 de mayo de 2011

¿Qué me pongo?

Hoy, de camino al trabajo, he escuchado en la radio los resultados de una encuesta sobre la edad en la que las mujeres deberían dejar de llevar ciertas cosas, a saber:
- A los 35 la minifalda.
- A los 47 el bikini
- A los 51 los zapatos con tacón alto de aguja.

Gracias a San Google he podido sacar más información: la encuesta se realizó a 2000 mujeres entre 18 y 65 años, pero no me queda muy claro si son de la isla o de otro lado. Otras edades para decir adiós a ciertas prendas serían:
- A los 34 los pantalones de cuero.
- A los 35 los tops de lycra ajustados y sin tirantes, y los piercings en el ombligo.
- A los 40 las blusas transparentes (¿o translúcidas?)
- A los 44 las zapatillas deportivas (para cualquier otro propósito que no sea el deporte), y las camisetas ceñidas, pegaditas.
- A los 45 las mallas de toda la vida, (llamadas ahora leggings también en España). Y las botas Ugg.
- A los 47 las botas de caña alta (hasta la rodilla o por encima).
- A los 61, al loro…, a los 61 los bañadores ¿¿?? Swimsuit, dice el artículo: en San Google imágenes me encuentro todo tipo de bañadores, trikinis etc, y en el diccionario pone bañador… ¿y entonces qué alternativa les quedaría las señoras a partir de esa edad para ir a la playa o la piscina? ¿En pelotilla picada? ¿O mejor quedarse en casa? El artículo no dice nada.

En cuanto a estilos de peinado, habrían de desaparecer:
- A los 51 la coleta caballo.
- A los 53 el pelo largo.

Bien, eso dice la encuesta, y las encuestas, encuestas son. No creo que se pueda trazar una línea divisoria tan categórica, depende de varios factores. Pero sí es verdad que por lo general cada mujer sabe cuando es momento de abandonar una moda para no volver jamás. Cae por su propio peso, se evoluciona, se encuentra un estilo propio, el cuerpo también cambia, y en resumen ya no “te ves” con ciertas cosas, y encuentras otras con las que te ves mejor.

La edad es sólo un dato estadístico, no fue por cumplir un número de años concreto que yo decidí dejar ciertas cosas, fue (y es) un proceso normal y en ocasiones hubo (y seguirá habiendo) "momentos de lucidez". Los más claros que recuerdo tienen que ver con enseñar carne y con estar subida en zapatos altos. Durante un viaje a los EE.UU tropecé en unos grandes almacenes con la colección de moda de Jennifer López, aún no vista por estos lares… “¡¡¡Uuuuhhh, cómo me gusta todo estoooooo!!!” Empecé a escoger como una loca modelitos y modelitos para probar, todo muy sexy. Pero la imagen que me miraba desde el espejo no era sexy, ni atractiva.  Para mi sorpresa me vi horrible con todo, ridícula, no me llevé nada: era demasiado "juvenil" para mí o yo demasiado "madura" para esa ropa. No me pegaba nada. Lo de los taconazos se produjo a poco de cumplir los 30. Aparte de ser tortura refinada, al menos hasta que los domabas, en la mayoría de las ocasiones acababa las noches buscando un lugar donde sentarme, con los pies hechos polvo. Una noche, volviendo sola a casa, tuve otro momento revelación: "Y si ahora me tocara correr, ¿qué?".



Haciendo memoria, resulta que año arriba año abajo, me aproximo a los resultados de la encuesta:  modas, prendas y complementos que yo he ido dejando por el camino incluyen los pantalones cortos, muy cortos, las minifaldas muy minis, los tops ceñidos de licra, o mostrando ombligo, los pendientes grandes, grandes, grandes, desde aros donde podían colgarse loros hasta los barrocos de colgantes y de colores, los maquillajes recargados, como las sombras de ojos fuertes, de "vampiresa". No he esperado a los 51 para dejar de lleva tacones. El resto de la lista aún me estaría "permitido" llevarlo, y me veo bien con ello. Y lo llevaré mientras así sea. Bueno, los pantalones de cuero, no los dejé yo, dejaron de llevarse, pero dependiendo del estilo, aún me los pondría. En cuanto a blusas transparentes, hay auténticas monadas que con un bonito body debajo quedan divinas.



En resumen: la encuesta no puede reflejar la realidad de cada mujer, pero en mi caso se aproxima. Como he dicho más arriba, de forma natural evolucionamos en el vestir y en el estilo: y además hoy en día hay ropa estupenda para todas las edades. Otra historia es cegarse por querer parecer juvenil a toda costa, en este caso todo lo dicho en esta entrada no procede.

Para una vez que tengo una inspiración inmediata para una entrada

y tiempo para escribirla resulta que el servicio se avería por casi 24 horas... Soy una usuaria muy novata, no sé si estas cosas pasan a menudo o son normales. En fin, lo escribí todo en un documento Word, espero que el copia-pega funcione.

miércoles, 11 de mayo de 2011

No me robes... o cómo cada país piensa lo mismo de sus gobernantes

HUMOR INGLÉS

Traducción libre:
"No me robes: el Gobierno detesta que le hagan la competencia"


Efectivamente, esto podría encajar en la categoría de "humor inglés". Aunque yo no sea inglesa, me he partido de risa cuando lo he visto: en el aparcamiento del trabajo, es un cartelito que aparecía pegado en el cristal lateral un coche. Foto al canto. Mañana averiguaré quién es el dueño. Qué forma más cachonda de decirle a alguien que no te robe...

Hoy ha sido un día difícil, el alumnado está revolucionado, sobretodo a última hora. No sé qué va a ser de mí cuando empiece a apretar el calor. En fin, que salía medio depre y con estas risas se me ha pasado el disgustillo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Para una mañana en que decido no abrir los periódicos...

...resulta que traen lo que se calificará como la noticia del siglo: el hombre más buscado ha sido eliminado por las fuerzas estadounidenses. Si mis conocimientos de inglés no me fallan, ¿lo han "enterrado" en el mar? ¿Por qué? Me imagino que para no crear un santuario de peregrinaje y veneración. Porque para algunos, hoy ha nacido un mártir ¿Qué pruebas hay de que realmente era él? Me imagino que las habrá, como para anunciarlo oficialmente, hacer un montaje de este calibre sería demasiado. ¿Cómo ha sido esto? En los días sucesivos los medios de comunicación contarán con pelos y señales... lo que les convenga.

¿Qué va a pasar ahora? ¿Cuál será la reacción de sus fieles? ¿Clamarán venganza, decidirán mantener viva su memoria, continuar con su obra? Ya tienen un mártir, un santo, no, mejor dicho, ya tienen su dios. La sombra de este sujeto era, es y será alargada. Y pronto aparecerá un sucesor para enardecer el fervor de sus fieles. La isla no tardará en ponernos de nuevo en alerta, ante posibles atentados de extremistas, pero ¿qué se puede hacer? No mucho, seguir viviendo con normalidad, al fin y al cabo siempre se nos puede caer una teja encima que nos mande al otro barrio. Más miedo no, gracias.

Bueno, voy a continuar con mi normalidad.

sábado, 30 de abril de 2011

¿Estudias o trabajas?

Cuando yo era una adolescente de instituto, las discotecas eran el lugar donde ir los sábados, a bailar, beber unos cubatitas, conocer gente, ligar. Muchos matrimonios amigos míos se conocieron en una disco. Los viernes también se iba si había fiesta de estudiantes y los domingos si era fiesta el lunes. Entre otras, tres preguntas básicas para entablar conversación con el otro sexo eran las siguientes:

- ¿Tienes fuego? / Perdona, ¿tienes un cigarro? (Para acercarse, tanto ellos como nosotras).
- ¿Y tú estudias o trabajas? (Para continuar la conversación, aunque se decía que era un poco cateto preguntar eso, tarde o temprano salía la pregunta).
- ¿Quieres bailar? (Sí, aún existían las lentas. Para acercarse más, normalmente eran ellos quienes preguntaban).

Los tiempos han cambiado: no se fuma en lugares cerrados, el baile lento no está de moda, y lo más triste, en cuanto al empleo juvenil, qué decir, cualquier comentario sobra.

Ayer se publicaron las nuevas cifras del número de desempleados. Deprimente. No hay nada que no se haya dicho ya. Me llega al alma lo del porcentaje del paro juvenil. Recuerdo mis tiempos de parada tras acabar la universidad, mis ansias por encontrar un trabajo que me diera una estabilidad económica, mi impotencia y frustración porque no salía gran cosa.... A finales del siglo XX no estaban las cosas tan mal como ahora, pero no había muchas perspectivas donde yo vivía, al menos que me permitieran lo que yo quería: independizarme del nido familiar, vivir mi vida y viajar. Entonces era ya un lujo el "trabajo fijo", quien lo tenía, tenía un tesoro. Tras hacer mil y un cursillos de formación decidí irme al extranjero una temporada. La idea era despejarme por un tiempo, coger fuerzas para volver después a prepararme unas oposiciones, y aprovechar para aprender inglés, que ya se decía que sin ese idioma no ibas a ninguna parte. Luego se ha demostrado que no es cierto, como bien decía ese chiste que circulaba por internet hace un tiempo, que sin inglés se puede llegar a ser diputado y hasta presidente de gobierno. Al final me convertí en una "española por el mundo".

Y a mis sobrinos les digo que estudien, que estudien mucho, que se preparen bien, y que aprendan idiomas. Quedan años hasta que se tengan que incorporar al mercado laboral. Pero nunca se sabe dónde. Al llegar a la isla experimenté lo que es poder trabajar (con contratos laborales de más de tres semanas), estudiar, ganarme la vida, ahorrar para mis gastos y hasta para irme de vacaciones. Y no trabajaba "en lo mío", si no de camarera. Fui una camarera muy feliz. Y lo más importante: descubrí que existían opciones, que se podía cambiar de trabajo con facilidad, incluso de profesión. Conocí gente que dejaba sus trabajos y se iba por un año a viajar por el mundo, sin preocuparse más allá: ya encontrarían algo cuando volvieran. Supe de un director de hotel que se hartó y se hizo cartero. Conocí algunos españoles por el mundo que acabaron ocupando puestos de responsabilidad en empresas, sin tener estudios superiores. Yo, de hecho, nunca he trabajado de "lo mío" (léase titulación universitaria). Pero he tenido trabajos que ni de coña me habrían dado en España. En resumen, todo esto me dio alas, empecé a saborear un tipo de libertad que nunca había conocido: cuando no existe el miedo a no tener trabajo o a perderlo, ves la vida y vas por ella de otra manera. Y hasta hoy.

Pensar en gente joven con ilusiones, con energías, con ganas de comerse el mundo que no tiene trabajo ni visos de conseguirlo a corto o medio plazo, o que está en condiciones precarias me deprime de verdad, es muy injusto. ¿En qué clase de adultos se convierten los jóvenes sin oportunidades? Bueno, me dicen y es cierto que esta gran crisis pasará, y no hay mal que cien años dure. ¿Pero hasta entonces qué? ¿Cómo combatir la frustración, el abatimiento, la pasividad, el aborregamiento que esta situación conlleva? Y hoy en día ya no se trata sólo de dar un paso más en tu crecimiento como persona y convertirte en adulto. Se trata de sobrevivir, que he leído la burrada de familias que hay con todos sus miembros en el paro. Durante la juventud es cuando se tienen más fuerzas, iniciativa, atrevimiento, así que de un modo u otro saldrán adelante. O en España o en otro sitio. No quiero finalizar la entrada de modo deprimente, así que ahí van unos chistes de mis primeros años mozos, no especialmente buenos todos, pero que encajan con esas preguntas básicas del principio.

En una discoteca...
- Oye, ¿y tú qué marca fumas?
- ¿Yo? Luqui.
- ¿Lucky Strike?
- Luqui me den.

En la misma discoteca...
- Hola, ¿quieres bailar?
- No.
- ¿Y eso?
- Eso es mi amiga y tampoco baila.

- Hola, ¿quieres bailar?
- No se hizo la miel para la boca del asno...
- Oye, que te he pedido bailar, no que me la chupes.

En la misma discoteca, con la música muy alta...
- ¿Y tú estudias o trabajas?
- ¿Cualo?
- ¡Que en qué trabajas! (Que nadie se ofenda, por favor, eran otros tiempos y nosotros, estudiantes de pueblo, unos ignorantes).

Por cierto... ¿qué preguntas básicas se hacen los adolescentes de hoy para entablar conversación?