Llevo poco más de un año en enseñanza secundaria, por lo que me he perdido la evolución de los contenidos de los libros de texto desde que yo hice mi BUP hasta hoy en día.... En concreto los libros de idiomas extranjeros. Ha llovido lo suyo. Además no enseño en España.
A mí este libro de español me cae gordo. Casi desde que empecé. No puedo poner el dedo en la llaga, pero algo no me cuadra. Me resulta muy difícil trabajar con él. Puede ser que no haya aprendido aún a sacarle partido, ya que el resto del departamento está encantado, y un amigo de un amigo en otro colegio también.
Con la nueva unidad, titulada "A clase", mi aversión ha crecido. El tema es la educación, el "insti", como una y otra vez aparece escrito en el libro. El enfoque que se le da al tema me parece lamentable: parece que los autores hayan pretendido ganarse la simpatía del adolescente identificándose con lo que suponen que sufre en su "insti": jo, qué rollo, qué difícil es todo, odio mi horario, odio el insti. Topicazoa a porrillo, las asignaturas gustan si son fáciles y divertidas, y son odiadas si son difíciles o aburridas; "Me encanta el teatro porque es divertido". "No me gusta nada la informática porque no es fácil", "Odio la geografía porque es aburrida", etc. La palma se la lleva la siguiente perla extraída de la sección dedicada a los profesores, un texto para la comprensión lectora y para presentar diferentes formas de expresar opiniones:
(Carta/correo de Jorge a su amiga inglesa Jade)
"Hola Jade. ¿Qué tal tu colegio en Inglaterra? Yo no estoy muy contento este curso aquí en Madrid porque tenemos una profesora nueva de ciencias, la señora Torres. Me cae fatal. Me parece que es una pesada y es demasiado severa. No estoy de acuerdo con su manera de enseñar. Por ejemplo, el martes pasado hablé con mi compañero porque no entendía sus explicaciones y se enfadó conmigo. Para mí que está loca. Después me quedé sin recreo porque no terminé el ejercicio. ¡No es justo! Creo que la señora Torres es mucho más exigente que el señor López (el profesor de ciencias de antes). También nos pone demasiados deberes. Ayer en clase no nos dejó hablár ni trabajar en equipo. ¡Tuvimos que escribir una lista con las normas del instituto! Estoy harto de sus clases porque la señora Torres es realmente una tía paliza".
Yo no tengo por dónde coger esto. Aparte de no ser un texto real, ni escrito por un adolescente español (¿Quién llama señora Torres o señor López a sus profesores en un instituto? Nombre de pila, que yo sepa, como mucho aún don y doña en los privados o concertados si acaso, no sé.), me causa un estupor enorme, por decirlo de un modo fino, que se concentren tantas opiniones negativas hacia un docente en tan poco espacio. Estereotipadas. Además tiene que haber un profesor que les caiga bien, aunque sea exigente. Puestos a aprender epítetos, mejor positivos ¿no?
En fin, que ya me buscaré otra manera de que aprendan a dar opiniones en español, pero desde luego este texto no.
domingo, 9 de enero de 2011
jueves, 23 de diciembre de 2010
QUEDA GENTE HONRADA
Por fin han venido a ver la lavadora. Como me temía, no merece la pena el arreglo, con poquito más me compro una nueva. Una amiga me había recomendado a este técnico. Ha ido desmontando partes, probando cosas hasta descubrir una especie de panel que me ha recordado a alguna película de ciencia ficción, un chip de esos, troquelado. Estaba chamuscado. Defecto de fábrica, me ha dicho, la lavadora tenía menos de dos años. Y sin garantía, que me olvidé de rellenar y enviar los papeles cuando la compré. En fin, después de estarse más de media hora ha desconectado cables y tubos, para que cuando me traigan la nueva no haya más que sacarla del hueco. Me habían dicho que era honesto. Pero cuando me ha dicho que me cobraba cinco libras (por gasolina y el tiempo empleado) me he quedado casi sin palabras. Algunos te cobran un mínimo de 50 sólo por desplazarse, hasta 80 me dijo uno. Luego se descuenta de la reparación. Pero pagar esa pasta para que te digan que tu lavadora se ha muerto tiene que doler muucho. En fin, le he dado 10 y le llamaré para instalarme la nueva. También le he dado las gracias por su honestidad. Me ha dicho que gracias a eso consigue muchos trabajos. Y lo creo. Porque yo lo recomendaré a cualquiera y le llamaré cada vez que lo necesite. Ya tenía mis mecánicos de confianza. Ahora también un técnico de lavadoras
Encontrarte con gente honrada por la vida da mucha alegría, la verdad. Sobretodo en los tiempos que corren.
Encontrarte con gente honrada por la vida da mucha alegría, la verdad. Sobretodo en los tiempos que corren.
martes, 7 de diciembre de 2010
Los dichosos mercados
Veamos qué dice la RAE:
apaciguar.
(De lat. pacificāre, pacificar).
1. tr. Poner en paz, sosegar, aquietar. U. t. c. prnl.
calmar.
(De calma).
1. tr. Sosegar, adormecer, templar. U. t. c. prnl.
2. intr. Estar en calma o tender a ella.
Esto es lo que han conseguido hacer las nuevas medidas del Gobierno con "los mercados", "las bolsas", según sendos titulares de El País ayer y hoy. No he leído otros periódicos. Nada de "convencer", "asegurar", "aumentar la cofianza de" los mercados. "Apaciguar", "calmar", como a una fiera, o como a un ser histérico, loco, furioso o como a unos dioses caprichosos. Como tanta gente por ahí yo me pregunto ¿quiénes son los mercados? ¿Debería escribirlo con mayúsculas, los Mercados?
Hace años oí comentar al novio de una amiga que a nosotros, simples mortales, nos programan desde no sé dónde todo, incluso lo que tienen que ser nuestras mayores preocupaciones. ¡Anda ya!, pensé para mí. Valiente paranoia... Y veamos, en el 2008 por estas fechas la palabra era "recesión" (yo perdí mi trabajo fijo y estable), el año pasado era "cambio climático" (se acercaba la conferencia de Copenhague), este año son "los mercados". ¿Qué será el año próximo?
apaciguar.
(De lat. pacificāre, pacificar).
1. tr. Poner en paz, sosegar, aquietar. U. t. c. prnl.
calmar.
(De calma).
1. tr. Sosegar, adormecer, templar. U. t. c. prnl.
2. intr. Estar en calma o tender a ella.
Esto es lo que han conseguido hacer las nuevas medidas del Gobierno con "los mercados", "las bolsas", según sendos titulares de El País ayer y hoy. No he leído otros periódicos. Nada de "convencer", "asegurar", "aumentar la cofianza de" los mercados. "Apaciguar", "calmar", como a una fiera, o como a un ser histérico, loco, furioso o como a unos dioses caprichosos. Como tanta gente por ahí yo me pregunto ¿quiénes son los mercados? ¿Debería escribirlo con mayúsculas, los Mercados?
Hace años oí comentar al novio de una amiga que a nosotros, simples mortales, nos programan desde no sé dónde todo, incluso lo que tienen que ser nuestras mayores preocupaciones. ¡Anda ya!, pensé para mí. Valiente paranoia... Y veamos, en el 2008 por estas fechas la palabra era "recesión" (yo perdí mi trabajo fijo y estable), el año pasado era "cambio climático" (se acercaba la conferencia de Copenhague), este año son "los mercados". ¿Qué será el año próximo?
jueves, 2 de diciembre de 2010
Inesperado día festivo
Hoy no ha habido cole... Cerrado por la nieve. Mucha gente cree que son los profesores quienes a la mínima aprovechan y se toman un día de descanso. Pero qué va, las empresas de autobuses tienen mucho que decir: si consideran que las condiciones de las carreteras no son lo bastante seguras (y este país no está preparado para la nieve, pero es que apenas nieva, al menos en esta zona), todo se paraliza. Un alto porcentaje del alumnado viene en autobús. Si no hay estudiantes, ¿para qué abrir el colegio? La nevada ha sido la mayor de las tres que yo haya visto en los muchos años que llevo aquí.
Me levanté a las 6.30 como de costumbre y desayuné pensando en el día que tenía por delante. Las horas de clase, la preparación de ese dichoso power-point, la notificación de castigos, el papeleo... Me gusta mi trabajo, pero soy una novata, es mi primer año como profesora en el mundo de la enseñanza secundaria y estoy estresadita. No fue hasta dejar los platos en la pila que vi cómo estaba mi calle: toooooda cubierta de blanco, postal navideña auténtica. A las 7, ring-ring-ring, la jefa del departamento notificándome que no había cole y deseándome un buen día.
Un día libre de regalo, así de repente, un jueves, la de cosas que iba a poder hacer... La alegría ha sido inmensa, indescriptible, si no mayor, al menos igual a la de cualquiera de mis alumns. Yo no recuerdo en mi vida de estudiante un día en que cerrasen el colegio y el instituto. Y mucho menos por la nieve, porque nunca nevaba.
Parece ser que cuando murió Franco sí cerraron. Yo no recuerdo ser consciente de tener un día de fiesta extra, pero sí haber estado en casa viendo imágenes del funeral por la tele. Y sí recuerdo lo que hice. Hace unos días pasé por un blog donde su autora había escrito una entrada sobre los programas de la tv de los 70. La entrada y los comentarios destaparon la gran caja de recuerdos de mi niñez... tele, juegos, canciones, amiguitos/as, calle, barrio... y esta anécdota pertenece a esa época. Ese día sin cole yo, como otras muchas veces le pedí a mi madre boli y papel para pintorrotear. Lo que vi y oí en la tele debió impactarme de algún modo, porque en vez de monigotes, le escribí una carta al generalísimo con mis impresiones. No la recuerdo entera, pero sí que le decía que no debería haber ido a la guerra siendo tan mayor, que por eso se había muerto. Hay que tener en cuenta que yo estaba en 1º de EGB: mi lógica me decía que un general que se muere, se muere en una guerra. En fin, lo siguiente que recuerdo es ir de paseo con mis padres (quizás ese mismo día, no sé), y oir a mi madre comentarle a mi padre la historia y enseñarle la cuartilla con mi carta. Entre carcajada y carcajada le contaba las risas que se había pasado leyéndola con la vecina del tercero A, quien le había sugerido mandar mi carta a los periódicos. A mí esas chuflas me sentaron fatal, agarré la carta y la rompí en mil pedazos, aún los veo volando por la explanada. Ay, me habría gustado que mi madre hubiese andado un poco más rápida y no me hubiese dejado agarrar la carta. Seguro que la habría guardado, junto a otras muchas cosas que conserva de todos nosotros, y de vez en cuando mis padres se echarían unas risas y yo con ellos.
Hace años le conté la historieta a una amiga. Me dijo que había oído historias similares. Me pregunto qué hicieron otros niños, o qué tipo de cartas escribieron.
Volviendo a mi día inesperado de fiesta, me propuse muuchas cosas:
1. Hacer limpieza.
2. Cocinar y comer algo rico-rico y con fundamento (y recién hecho), y acompañado de vino.
3. Hacer la dichosa presentación de power/point y preparar las clases de mañana.
4. Darme un baño relajante, con velas y todo eso, y estar en el agua hasta acorcharme.
5. Cenar algo rico-rico y con fundamento, acompañado de vino.
6. Escribir una entrada en el blog.
Menos el punto 3 he cumplido todo. Y hasta he puesto el árbol y el belén. Es muy pronto, pero con la nevada me he animado. Ahora miro al cielo, a ver si nieva otra vez y mañana tengo otro día de fiesta. Por si acaso no, me voy a preparar las clases. La dichosa presentación de power/point puede esperar. Qué día más bueno el de hoy...
Me levanté a las 6.30 como de costumbre y desayuné pensando en el día que tenía por delante. Las horas de clase, la preparación de ese dichoso power-point, la notificación de castigos, el papeleo... Me gusta mi trabajo, pero soy una novata, es mi primer año como profesora en el mundo de la enseñanza secundaria y estoy estresadita. No fue hasta dejar los platos en la pila que vi cómo estaba mi calle: toooooda cubierta de blanco, postal navideña auténtica. A las 7, ring-ring-ring, la jefa del departamento notificándome que no había cole y deseándome un buen día.
Un día libre de regalo, así de repente, un jueves, la de cosas que iba a poder hacer... La alegría ha sido inmensa, indescriptible, si no mayor, al menos igual a la de cualquiera de mis alumns. Yo no recuerdo en mi vida de estudiante un día en que cerrasen el colegio y el instituto. Y mucho menos por la nieve, porque nunca nevaba.
Parece ser que cuando murió Franco sí cerraron. Yo no recuerdo ser consciente de tener un día de fiesta extra, pero sí haber estado en casa viendo imágenes del funeral por la tele. Y sí recuerdo lo que hice. Hace unos días pasé por un blog donde su autora había escrito una entrada sobre los programas de la tv de los 70. La entrada y los comentarios destaparon la gran caja de recuerdos de mi niñez... tele, juegos, canciones, amiguitos/as, calle, barrio... y esta anécdota pertenece a esa época. Ese día sin cole yo, como otras muchas veces le pedí a mi madre boli y papel para pintorrotear. Lo que vi y oí en la tele debió impactarme de algún modo, porque en vez de monigotes, le escribí una carta al generalísimo con mis impresiones. No la recuerdo entera, pero sí que le decía que no debería haber ido a la guerra siendo tan mayor, que por eso se había muerto. Hay que tener en cuenta que yo estaba en 1º de EGB: mi lógica me decía que un general que se muere, se muere en una guerra. En fin, lo siguiente que recuerdo es ir de paseo con mis padres (quizás ese mismo día, no sé), y oir a mi madre comentarle a mi padre la historia y enseñarle la cuartilla con mi carta. Entre carcajada y carcajada le contaba las risas que se había pasado leyéndola con la vecina del tercero A, quien le había sugerido mandar mi carta a los periódicos. A mí esas chuflas me sentaron fatal, agarré la carta y la rompí en mil pedazos, aún los veo volando por la explanada. Ay, me habría gustado que mi madre hubiese andado un poco más rápida y no me hubiese dejado agarrar la carta. Seguro que la habría guardado, junto a otras muchas cosas que conserva de todos nosotros, y de vez en cuando mis padres se echarían unas risas y yo con ellos.
Hace años le conté la historieta a una amiga. Me dijo que había oído historias similares. Me pregunto qué hicieron otros niños, o qué tipo de cartas escribieron.
Volviendo a mi día inesperado de fiesta, me propuse muuchas cosas:
1. Hacer limpieza.
2. Cocinar y comer algo rico-rico y con fundamento (y recién hecho), y acompañado de vino.
3. Hacer la dichosa presentación de power/point y preparar las clases de mañana.
4. Darme un baño relajante, con velas y todo eso, y estar en el agua hasta acorcharme.
5. Cenar algo rico-rico y con fundamento, acompañado de vino.
6. Escribir una entrada en el blog.
Menos el punto 3 he cumplido todo. Y hasta he puesto el árbol y el belén. Es muy pronto, pero con la nevada me he animado. Ahora miro al cielo, a ver si nieva otra vez y mañana tengo otro día de fiesta. Por si acaso no, me voy a preparar las clases. La dichosa presentación de power/point puede esperar. Qué día más bueno el de hoy...
sábado, 20 de noviembre de 2010
Sin título
Si los blogs fueran plantitas, el mío ya habría muerto por falta de rigo y cuidados. Bueno, este blog apenas vio la luz. Muchas veces me acuerdo de este guindo, pero no encuentro el tiempo, o las ganas, o el ordenador a mano cuando quiero escribir algo. Cada vez sigo más blogs. Pero no el mío.
martes, 26 de enero de 2010
Monólogos
Sobre el estado de salud de las bitácoras o blogs, leí no sé dónde hace poco que muchos de ellos son simplemente monólogos. Y me acordé de mi guindo y de lo poco que me subo a él. Ni una sola entrada este año. Tampoco me he dado a conocer en la comunidad, cuando raramente opino en alguno de los blogs que sigo. Efectivamente, un monólogo. Hay mucho sobre lo que me gustaría escribir, y muy poquito tiempo... Quizás en las próximas vacaciones... Hasta pronto.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Lucecitas navideñas
Hoy fui a comer a casa de una compañera de mi futuro trabajo en un pueblo que no conocía. Vive en una urbanización de casitas en una buena zona. Tras la comida, pasamos al salón a seguir charlando y los anfitriones nos invitaron a contemplar desde el ventanal la fachada de la casa de enfrente, un panorama digno de verse. Decorada con motivos propios de estas fechas, Papá Noel, un trineo, un balancín con un pingüino y no sé qué otra cosa columpiándose, un muñeco de nieve que movía un brazo saludando, el rótulo de "Feliz Navidad", una estrella, todos ellos hechos de bombillitas de colores, algunas fijas y otras intermitentes. Lo que más me ha gustado ha sido el comentario irónico del marido: "esto es para celebrar la cumbre de Copenhague".
Hace ya unas dos semanas que veo luces navideñas en el centro y en algunos barrios. Sin contar con el machaque de villancicos y publicidad desde el mes de noviembre en la radio, tiendas etc. Pero volviendo al tema de las luces, el tema me irrita profundamente, no sé por qué las ponen tan pronto. ¿No han oído hablar del cambio climático? ¿No nos bombardean por todos lados para pedirnos hacer un gasto inteligente de energía, para conservar nuestro planeta? Por otro lado, ¿no estamos aún en recesión? ¿no han pensado este ayuntamiento y los ayuntamientos de otras muchas ciudades aquí y en el resto del Guirimundo, si no ya en el despilfarro de energía y en el cambio climático, al menos simplemente en recortar gastos en la factura de la luz? ¿realmente necesitamos ver las lucecitas desde tan pronto? Alomejor es una estrategia que tiene como finalidad elevar la moral de la gente en estos tiempos de crisis, ilusionarnos con el "espíritu navideño" -léase consumista- ya en Noviembre, hacernos salir y gastar como no hace tanto hacíamos, para que no cierren más tiendas y no se pierdan más puestos de trabajo. Porque es cierto que nunca he visto tantos carteles con rebajas como ahora, un 20%, un 25%, en un 12 de diciembre. Impensable hace dos años. Es un poco triste, da una idea de cómo anda el patio. Hoy por hoy no puedo permitirme aprovechar estas ofertas, y por otro lado después de este año se me han quitado muchas ganas de comprar y comprar. Pero ése es otro tema.
Volviendo una vez más al gasto de energía. Podrían los jefes de Estado en la cumbre del cambio climático acordar, entre otras muchas cosas de mayor peso sin duda, no encender la iluminación de las calles hasta el 20 de diciembre, por ejemplo. En cuanto a las decoraciones de casas particulares como la que he descrito... me gusta pensar que lo que descuidan por un lado lo compensan por otro. Como aquella compañera de piso con la que tenía peloteras por el gasto de luz y calefacción. Como estaban incluídos en el precio del alquiler, ella no veía razón para apagar luces y radiadores innecesarios. Sin embargo cuando salió la normativa de la separación de resíduos, ella se convirtió (y sigue siendo hoy en día) una máquina del reciclaje.
Y ahora, si sé cómo hacerlo, subiré un vídeo con una canción navideña, tipiquísima en esta parte del guirimundo, pero que hasta hoy (y como ya dije, llevan con villancicos casi un mes en la radio), no había escuchado. Por cierto qué jovencitos están todos, cómo ha pasado el tiempo, en su día me parecían taaaaan mayores. Si el tiempo ha pasado por ellos, ni que decir tiene que por mí también.
Ahora voy a poner la decoración navideña. Sin lucecitas, por supuesto.
Hace ya unas dos semanas que veo luces navideñas en el centro y en algunos barrios. Sin contar con el machaque de villancicos y publicidad desde el mes de noviembre en la radio, tiendas etc. Pero volviendo al tema de las luces, el tema me irrita profundamente, no sé por qué las ponen tan pronto. ¿No han oído hablar del cambio climático? ¿No nos bombardean por todos lados para pedirnos hacer un gasto inteligente de energía, para conservar nuestro planeta? Por otro lado, ¿no estamos aún en recesión? ¿no han pensado este ayuntamiento y los ayuntamientos de otras muchas ciudades aquí y en el resto del Guirimundo, si no ya en el despilfarro de energía y en el cambio climático, al menos simplemente en recortar gastos en la factura de la luz? ¿realmente necesitamos ver las lucecitas desde tan pronto? Alomejor es una estrategia que tiene como finalidad elevar la moral de la gente en estos tiempos de crisis, ilusionarnos con el "espíritu navideño" -léase consumista- ya en Noviembre, hacernos salir y gastar como no hace tanto hacíamos, para que no cierren más tiendas y no se pierdan más puestos de trabajo. Porque es cierto que nunca he visto tantos carteles con rebajas como ahora, un 20%, un 25%, en un 12 de diciembre. Impensable hace dos años. Es un poco triste, da una idea de cómo anda el patio. Hoy por hoy no puedo permitirme aprovechar estas ofertas, y por otro lado después de este año se me han quitado muchas ganas de comprar y comprar. Pero ése es otro tema.
Volviendo una vez más al gasto de energía. Podrían los jefes de Estado en la cumbre del cambio climático acordar, entre otras muchas cosas de mayor peso sin duda, no encender la iluminación de las calles hasta el 20 de diciembre, por ejemplo. En cuanto a las decoraciones de casas particulares como la que he descrito... me gusta pensar que lo que descuidan por un lado lo compensan por otro. Como aquella compañera de piso con la que tenía peloteras por el gasto de luz y calefacción. Como estaban incluídos en el precio del alquiler, ella no veía razón para apagar luces y radiadores innecesarios. Sin embargo cuando salió la normativa de la separación de resíduos, ella se convirtió (y sigue siendo hoy en día) una máquina del reciclaje.
Y ahora, si sé cómo hacerlo, subiré un vídeo con una canción navideña, tipiquísima en esta parte del guirimundo, pero que hasta hoy (y como ya dije, llevan con villancicos casi un mes en la radio), no había escuchado. Por cierto qué jovencitos están todos, cómo ha pasado el tiempo, en su día me parecían taaaaan mayores. Si el tiempo ha pasado por ellos, ni que decir tiene que por mí también.
Ahora voy a poner la decoración navideña. Sin lucecitas, por supuesto.
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