domingo, 20 de mayo de 2012

La vida sigue su curso

Yasmin es la alumna más brillante que he tenido hasta ahora. Alumnos brillantes hay muchos, pero ella es la más completa, ¡si hasta hasta sus cuadernos tienen una presentación impecable y su letra da gusto leerla! Es muy inteligente y trabaja duro, en casa y en clase. Tiene también una expresión seria en el rostro, aunque no desagradable, más bien grave, enigmática. De hecho el curso pasado nunca estuve segura hasta el final de si le gustaban la asignatura, las clases, o yo, su cara no transmitía mucho. Porque además es discreta y no le gusta destacar, así que no participaba demasiado. La primera vez que le vi una sonrisa de oreja a oreja fue tras el examen oral de fin de curso. Me dejó muda, sin duda el mejor examen, por encima de lo exigido y requerido para su nivel. Normalmente les digo la nota en el acto, lo que han hecho bien, lo que tienen que hacer para mejorar, etc pero debí olvidarme de darle la puntuación. Así que al final de la clase se me acercó con dos amigas (que también lo habían hecho muy bien y habían sacado la nota máxima) y me preguntó toda tímida si ella también había conseguido la máxima puntuación. Yo hubiera querido decirle que la había sobrepasado con creces, que se había saltado el baremo hacia arriba unos cuantos puntos, pero al estar delante las compañeras me limité a decirle "pues claro, Yasmin, tú también tienes la nota máxima". Y una gran sonrisa le iluminó la cara.

Después descubrí que la asignatura le gustaba ya que la eligió para el siguiente curso y por casualidad volvió a ser alumna mía. Ha seguido en su línea de trabajo y progreso, con su semblante serio, y su expresión grave y algo enigmática. Hasta hace dos semanas. en que observé un "ligero" cambio: le sorprendí haciendo dibujillos y cuchicheando con su compañera, intentando prestar atención pero sin poder evitar una constante risita floja sin un motivo aparente. Durante toda la hora. La risa le bailaba en los ojos. Tras la sorpresa inicial no me llevó mucho hacer un diagnóstico: ¡Yasmin se había enamorado! Como se enamora cualquiera a los 13, 14 años. ¿Alguien lo recuerda?  Haced un poco de memoria... Qué bueno que el mundo siga su curso, a pesar de las crisis, las recesiones, las preocupaciones y los tiempos difíciles.

Bueno, pues en esto pensaba y escribía mientras este fin de semana sonaba sin cesar en la radio una canción muy pegadiza. "Guguleando" un ratillo la he encontrado. El enlace que incluyo la define como "feel good song", y así es: pegadiza, agradable al oído, sin complicaciones ni muchas profundidades, pero cumpliendo con su misión de hacerte sentir bien, de alegrarte el ratillo que la escuchas y hacer que se muevan los pies solos. Se llama "D r iv e  b y" y es  de un grupo llamado T r a i n.  Aquí    se pueden ver el vídeo y la letra. De verdad que te da vidilla. Además, es una canción de amor, así que apropiada para esta entrada.


sábado, 5 de mayo de 2012

Ellos también tuvieron veintipocos años

Ayer dijeron en la tele que era su cumpleaños. 69. "¿Sólo?" -pensé-. Para mí siempre fue un cantante mayor, "viejo", su música por tanto era música para mayores, padres y abuelos, y jamás le presté mucha atención. Reconocería sus canciones y su voz, claro, pero si intento recordar actuaciones suyas, lo que me viene a la mente son imitaciones de Martes y Trece. Mencionaron en el reportaje su paso por Eurovisión. "Ah, ¿pero que estuvo en Eurovisión?". La wikipedia lo presenta como "un cantante español reconocido por sus vigorosas actuaciones, donde hace gala de una voz y expresión corporal muy personales". Nació en 1943 y a los nueve años "fue reconocido como la mejor voz infantil de Europa en un concurso de Salzburgo, Austria". Participó en Eurovisión en los años 1966 y 1967. Tras esta exhaustiva investigación me fui al youtube y allí y me encontré con un jovencito que ya apuntaba maneras de esa expresión facial y corporal tan personales, pero con una frescura y una naturalidad delante de la cámara que me han dejado con la boca abierta. Ahí, él solo delante del micrófono, sin coros ni acompañantes, sólo la orquesta. ¡Y qué voz! La canción de 1967 no la conocía, así que dejo ésta del Festival de 1966. Quedó séptimo.


martes, 1 de mayo de 2012

Pero algo bueno tendremos ¿no?, ja, ja.

Hace un par de años llegué de a casa de mi hermano justo a tiempo de presenciar una pelea entre mis sobrinos (ella, 16 años entonces, 12 él). Se estaban llamando de todo a grito pelado. Esto hirió mis sensibles oídos de tía-que-viene-de-visita y no está acostumbrada a presenciar estas cosas. El hecho de pensar que algo parecido seguramente fue el pan nuestro de cada día conmigo y mis hermanos en alguna época, y que no tenía tanta importancia no me hizo sentir mejor. Y con la autoridad de tía-que-viene-de-visita y que de algún modo no deja de ser novedad, con un berrido me hice oir y les dije que ya estaba bien, que qué era eso de insultarse entre hermanos, hombre. Acto seguido y aprovechando que me escuchaban añadí: "bueno, pues ahora que ya os habéis puesto a caldo, váis a pensar en tres cosas buenas el uno del otro y os las váis a decir. ¡Hala! A echarse un piropo". Hubo un silencio, risitas nerviosas, incrédulas, sin duda les había descolocado. Tras algún "pues no se me ocurre nada", o algún burrote "tíííaaaa, que esto es muuuuy difíiiicil", empezaron a salir cosas como: "me presta dinero cuando me hace falta", "me ayuda con los deberes", "no se chivó de esto", "me hace reir", "no le contó a mi padre que...", y algo más que no recuerdo. ¡Ah, cómo los quiero!

Pues un poco así, como ellos, descolocada y sin una respuesta pronta, me he quedado esta tarde con una respuesta a un comentario en mi anterior entrada, donde no había sido yo muy positiva: Tanto en el post como en los comentarios, llamaba la atención sobre el egoísmo y la cortedad de miras, la falta de compañerismo y el carácter individualista del español: Incluía además de un ejemplo de "choriceo" de materiales de obra.  Una frase parte de ese comentario recibido ha dado título a la entrada: "Pero algo bueno tendremos ¿no?, ja, ja.",  refiriéndose a los españoles. Eeehhhmmm.... pues claro que tenemos, ¿no? Tanta auto-crítica -que creo que es algo también bastante español- es nociva. Me ha llevado unos minutos poder expresar con palabras algo bueno,como por ejemplo la capacidad de resistencia y de salir adelante en situaciones difíciles.

Luego me han venido más cosas a la mente, pero me gustaría saber qué pensáis los que pasáis por aquí a visitarme. Así que os invito a pensar, comentar y compartir: ¿qué tenemos de bueno los españoles, en nuestro carácter, en nuestra forma de ver la vida? Preguntadles a vuestros amigos y luego me lo contáis. Sé que invito a generalizar y ya se sabe que las generalizaciones no son buenas y bla bla bla, me encantaría saber qué pensamos de nosotros mismos, porque, algo bueno tendremos ¿no?

Gracias Blue, por hacerme pensar.



viernes, 27 de abril de 2012

"Solidaridad"

En un reciente viaje a España conocí en casa de una amiga a una joven madre de una criatura de poco más de un año. Casada y trabajadora, con el cinturón apretado y mucho estrés, como suele ser normal en estos tiempos. Esa tarde llegó a casa de mi amiga (su amiga también, claro) con necesidad de desahogarse, así que no le importó mucho hablar delante de una extraña -yo-, y tampoco creo que le importe que lo cuente.

Esta chica trabaja para una empresa donde hay turnos de mañana y de tarde. Ambos turnos pueden ser de seis  o de ocho horas, siendo el suyo de mañana y de ocho horas. Desde su reincorporación tras su baja por maternidad, se acogió a su derecho de reducción de jornada para poder ocuparse de su retoño, y ha estado trabajando seis de las ocho horas que establece su contrato desde entonces. Recién estrenada la reforma laboral, la empresa tomó la decisión de suprimir el turno de mañana de ocho horas (no el de seis), y pasar a la plantilla con ese contrato a la tarde. Una mañana se les comunicó mediante una lista en la que no aparecían algunas personas, concretamente las madres con reducción de jornada. No tardaron en oírse voces de protesta del tipo: "Aquí falta gente". "Yo no doy nombres pero aquí falta gente". Ante la sospecha de que a las madres les habían respetado el turno, no tardaron en surgir las conversaciones de cafetería, en las que se escucharon perlas como que "ser madre es una opción" o que "es que por ser madres no tienen por qué tener privilegios". Tras una mañana de comentarios, rumores etc, esta chica y otras madres pasaron de no estar incluídas en la lista a ser llamadas al despacho al final del día y al día siguiente para notificarles el cambio de turno, sin opción ni posibilidad de negociación.  El hecho de que no aparecieran en la lista pudo quizás deberse a que el ordenador sólo reconoció a quienes de facto trabajaban ocho horas, sin tener en cuenta reducciones. También corrió el rumor de que alguien había pasado una lista de quienes faltaban a la Dirección, al fin y al cabo no es una empresa tan grande y se conocen todos.

Que la empresa se pasó por el arco del triunfo las circunstancias de estas mujeres integrantes de su plantilla, que la conciliación familiar les importó un pepino, que ni siquiera consideraron la opción de mantenerlas en el turno de mañana dadas sus circunstancias, ni mostraron interés en saber en qué situación quedarían, si podrían apañárselas y continuar trabajando, y que esto en definitiva los gerentes lo hicieron porque pudieron,  pues en fin, entra dentro de lo que tristemente se puede esperar. Desgraciadamente además (vayan por adelantado mis disculpas a las empresas españolas que valoran más a su plantilla), esto también entra en el concepto de "marca España", expresión que se oye mucho últimamente, pero que tiene también esta cara cutre y atrasada.

Y ahora vamos con la reacción del resto del personal laboral, que es la que más me impactó. Mi pregunta es: ¿fueron esos comentarios el colmo de una actitud a todas luces machista? ¿O fueron simplemente un reflejo de un "aquí si me jodo yo nos jodemos todos"? ¿O quizás las dos cosas? Reflexionemos unos momentos  antes de continuar... ¿Ya tenemos una respuesta? Pues bien, ahora viene lo mejor. Esa plantilla del turno de mañana de ocho horas estaba formado única y exclusivamente por mujeres. Añado otra perla cultivada en cafetería que no puse más arriba: " es que ser madre es una elección, no es justo que la que no quiera ser madre no pueda tener esos beneficios". 


Triste, muy triste ¿no? Todas mujeres, y de diferentes edades. Entre las que protestaban había desde jóvenes y no tan jóvenes solteras hasta señoras con hijos ya crecidos e independientes. No, no voy a caer en eso de que las mujeres somos muy malas, unas lobas entre nosotras, que somos nuestro peor enemigo y blablabla, porque no es verdad. De hecho hubo más compañeras a quienes les pareció bien si las madres podían quedarse en el turno de mañana. La empresa no habría tardado en darse cuenta de su error, las madres habrían pasado sin remedio al turno de tarde tarde o temprano. Pero hay que ser muy corto (cortas en este caso) de miras para reaccionar como lo hicieron, amparadas en semejantes argumentos: significa que todavía hay quien no se entera de que lo que beneficia a uno nos beneficia a todos, que se trata de derechos, no privilegios, y que no hay que arrastrar hacia abajo a nadie, si no luchar por mantenernos todos a flote y si puede ser subiendo. Como miembros de una sociedad y como mujeres, cero patatero para estas trabajadoras. Esta actitud es el mejor regalo que se puede hacer a quienes por nuestro bien, suprimen derechos día sí y día también.

En fin, tampoco hace falta comentar mucho más. Quizás ciertas corrientes feministas que endosan a los hombres la exclusiva responsabilidad  de las injusticias contra el género femenino, deberían darse cuenta de que aún queda mucho por hacer entre las mujeres cuando no son capaces de reconocer y percibir como bueno el que otras puedan, llegado el caso, conservar un turno de trabajo si el cambio hace imposible el cuidado de los hijos. Porque hoy en día ya se sabe, si no puedes ser flexible, pues a la calle.

¿Y la empresa? ¿No sería su decisión una muestra de la tan cacareada "violencia estructural" contra la que se iba a luchar para que las madres pudieran ejercer su derecho a ser madres? Ingenua que es una, que de verdad que yo pensaba que era eso a lo que se refería el ministro, ahora no tengo ni idea de lo que puede ser.


domingo, 22 de abril de 2012

Cosas que pasan por la cabeza



Ayer fui a un restaurante italiano, donde algunos de los camareros son viejos conocidos: no nos vemos mucho pero existe ese tipo de cariño entre extranjeros que llegamos aquí en la misma época hace ya años (en principio para una temporada) y terminamos asentándonos de manera permanente. Tras la cena, cuando el restaurante se iba vaciando, pude hablar unos minutillos con Mr. Abruzzo. “E come va la Spagna, Guinda? –me preguntó-. Perche l´Italia è un casino…”. (Un follón). Y hablamos un ratillo del “casino” italiano y el “casino” español. Ambos coincidimos en el mal cuerpo que nos deja meternos en Internet día a día y leer las noticias, él las de Italia, yo las de España.

El problema es que no da tiempo a reaccionar: el cúmulo de noticias sobre recortes, ajustes y sus consecuencias en gente que no tiene la culpa de nada, indultos, corrupción, cara dura, cinismo etc. se produce a tal velocidad que apabulla, paraliza y deprime. No da tiempo a reaccionar, digerir la noticia, escandalizarse en condiciones, protestar. A eso se unen las historias de familiares y amigos, familiares de amigos, amigos de familiares y amigos de amigos: más recortes, despidos, situaciones difíciles. Es verdad, te quedas con mal cuerpo y en ocasiones no se te va de la cabeza en todo el día. Este viernes me sorprendí despertándome acongojada pensando en qué sorpresas depararía el consejo de ministros.

Y no son solo las noticias en sí, si no el cinismo de la clase política que tras meter la tijera afirma sin despeinarse que la calidad de los servicios no tiene por qué resentirse. Jijí-jajá-jujú. Pienso en la educación, por ejemplo. Pues claro que se va a resentir la calidad, claro que sí. No sé si habrá más manifestaciones o protestas. Pero aparte de participar en ellas y reivindicar un mayor presupuesto y mejoras, ¿qué puede hacer un ciudadano en su día a día? Pienso en lo bueno que sería que padres y alumnos no dejaran solos a los profesores en esto: que los padres que no lo hacen se implicasen más y de manera más firme y constante en la educación y el rendimiento escolar de sus hijos, que les animasen a estudiar, a esforzarse, a dar lo mejor de sí mismos, a respetar a sus profesores, a participar de forma activa en las clases, a hacerles ver la importancia de formarse, a valorar y aprovechar la oportunidad de educarse. Y que los padres colaborasen con los profesores, que no los vieran como “enemigos” de sus retoños. Y que los retoños que no lo hacen, empezaran a tomarse en serio esta parte de su vida. 

Quería hablar de más cosas: de si realmente sirve de algo caer en este estado de ánimo, reflexionar sobre qué podemos hacer como individuos en el día a día, pero no logro pasar mis ideas a palabras. Quizás otro día porque si no esta entrada irá al cajón de las empezadas y nunca publicadas, que en estos meses han sido unas cuantas.

Por cierto, Mr. Abruzzo me preguntó por mi signo del zodíaco y la fecha de mi cumpleaños. Tras hacer unos cálculos numéricos me dijo todo serio que Saturno se estaba empezando a alejar de mi signo y que a partir de septiembre iba a notar una mejoría notable, porque sin duda llevaba ya un año difícil. Pues sí, mi pequeña economía cayó en una segunda recesión y, aunque apretada, vuelvo a respirar, aunque esto Mr. Abruzzo no lo sabe, y un "año difícil" es la norma ahora mismo. No creo mucho en los horóscopos, pero hasta una cosa así anima en estos momentos. Ah, si esta explicación se pudiera aplicar a los países no habría más que esperar a una conjunción favorable de astros para ver a España salir del bache. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

El 11 del 11 a las 11

El 11 de noviembre del año 1918 a las 11 de la mañana se firmó el armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. Todos los años en algunos países se guardan un minuto o dos de silencio a las 11 de la mañana del 11 de noviembre. Desde hace unos días y hasta próximo domingo, en el Reino Unido se puede ver a mucha gente por la calle con una amapola de papel en la solapa.

Me cuentan que lo de ponerse una amapola empezó justo al terminar la I Guerra Mundial. Los muertos y heridos fueron innumerables. Los campos de batalla, principalmente en algunas partes de Bélgica y Francia acabaron trillados y convertidos en barrizales debido a los combates y las trincheras. A pesar de eso (o gracias a eso, también me han dicho), en esos campos brotaron y florecieron miles y miles de amapolas y esto se vio como un símbolo de esperanza: inspiró muchos poemas en la época posterior a la guerra.

Como el estado del bienestar y la seguridad social no existían por aquel entonces, aquellos hombres que regresaban de la guerra a la que les habían enviado para luchar por su país y no tenían medios para subsistir lo tenían muy muy crudo. Vamos que el mismo gobierno que te lanza a la lucha ya se ha olvidado de ti cuando vuelves. En fin, estos hombres y sus familias podían acabar en una situación de pobreza angustiosa. Algunas ya lo estaban: mientras maridos, padres e hijos se jugaban la vida, la familia que no podía pagar el alquiler acababa en la pººº calle. La idea de las amapolas de papel surgió con la intención de que las fabricaran ex-combatientes que habían resultado heridos y así se ganaran un dinerillo. Con lo recaudado recibirían un salario y el resto del dinero se emplearía en ayudar a otros soldados y a sus familias. La fecha elegida para ponerse las amapolas sería cada aniversario del final de la guerra, como modo de recordar lo que había pasado y a todos los que habían luchado: un día para el recuerdo a nivel nacional. El 11 de noviembre de 1919 se inauguró la tumba al soldado desconocido en la abadía de Westminster. Por todo el país se construyeron monumentos conmemorativos. Y hasta el día de hoy. En muchas iglesias, colegios plazas, se pueden ver placas con los nombres de los muertos que eran de la zona. Durante un par de semanas hay actos conmemorativos que culminan en lo que se llama Remembrance Day, que es el segundo domingo de noviembre.

La organización benéfica The Royal British Legion es quien se encarga anualmente de esta campaña benéfica: por todas partes aparecen voluntarios con una hucha y una caja de amapolas de papel. Se paga la voluntad. Se creó en 1921 con el fin de proporcionar apoyo económico y prestaciones de tipo médico y social a los ex-combatientes y a las familias de aquellos que nunca volvieron. Y ha seguido en activo desde entonces ofreciendo apoyo y servicios allá donde la seguridad social no llega.

En la actualidad se considera un tiempo para recordar no sólo a los soldados de la I Guerra Mundial, si no a todos los muertos en conflictos bélicos desde entonces hasta ahora. A pesar de que la tradición de la amapola parece haber continuado de forma ininterrumpida desde hace 92 años, yo juraría que hace unos años, no se veía tanta como ahora. Me imagino que el incesante goteo de ataúdes portando jóvenes soldados muertos que viene sucediéndose desde el 2003 ha sensibilizado mucho más a la opinión pública.

De modo que a las once en punto del día once de noviembre, se guardan dos minutos de silencio, dos minutos para el recuerdo y la reflexión. Al oir la señal, uno se para allá donde esté y deja de hacer aquello en que estuviera ocupado. Yo esperaba estar ya en la cafetería pero la campana me ha sorprendido en el pasillo, bastante concurrido al ser la hora del recreo. Nos hemos quedado todos quietos, sin hablar. No se oía el vuelo de una mosca, no se movía nadie. Parecía una de esas películas de miedo donde sólo el protagonista en las calles de una gran ciudad se mueve mientras el resto de los seres vivos quedan paralizados por causa de alguna fuerza extraña. Dos chicas a duras penas podían contener la risa. Basta que no puedas reirte para que te den más ganas. Sobre todo si tienes 14 años. Recuerdo mis 14 años y momentos similares. Después me acuerdo de este alumno de hace dos años, que ya debe estar en una academia militar, tenía muy claro que quería entrar en el ejército. Cuántos chicos poco mayores que él han perdido la vida. Qué injusto, nada cambia. Aquí tuvieron una guerra civil allá por el siglo XVII, creo. El resto han sido guerras contra otros países y los conflictos bélicos actuales también. Se puede o no estar de acuerdo en la intervención del ejército en otros países, pero en general se considera que está ahí para proteger. ¿Cómo influye esto en la manera de ver la vida no ya de un pueblo, si no de cada individuo? ¿Y en la manera de mirar el pasado? Recuerdo ese documental que vi hace tiempo sobre familiares descendientes de soldados británicos muertos en campos de batalla de Francia en la I Guerra. Buscando los restos de sus antepasados, llorándolos y diciendo lo importante que era para ellos que ese tío abuelo, o ese abuelo o bisabuelo descansara en paz con los suyos. Excavaciones, pruebas de ADN y traslado de restos ¡en pleno siglo XXI! Con toda la naturalidad del mundo, sin polémicas y por supuesto sin dificultades derivadas de sectores opuestos a sus deseos o  por el contrario favorables pero interesados en sacar provecho político. Pienso en ese amigo de una conocida, muy interesado en la historia de España que estuvo en Madrid hace poco y volvió extrañado por no haber encontrado ningún tipo de museo de la guerra civil... Suena la campana. Los dos minutos de reflexión se han terminado, vuelven el bullicio y las risas (¡ay, los 14 años!, ya tendrán tiempo de reflexionar en el futuro), se me une una compañera en el pasillo, me dice que la campana le pilló a punto de tirar de la cadena. Se ha pasado los dos minutos en el servicio. Nos reímos, tomamos un café, volvemos al trabajo. La vida sigue.

Mañana hay un partido amistoso, Inglaterra-España. Estos días pasados hubo un pequeño revuelo porque la camiseta de los jugadores ingleses iba a incluir una amapola, lo cual fue prohibido por la FIFA ya que parece ser que contravienen las normas de la organización (inclusión de cualquier símbolo político, religioso etc). Tras algunas conversaciones, han abierto un poco la mano y los jugadores llevarán un brazalete negro con una amapola.

martes, 1 de noviembre de 2011

Noche de miedo

Este fin de semana pasado he escuchado mucho la radio. Mucha música en la radio mientras limpiaba de arriba a abajo mi humilde morada. Y me he dado cuenta de que al igual que en la época navideña hay villancicos, en los días previos a Halloween también ponen canciones especiales. La que más se repetía era Thriller de Michael Jackson, lógico, y entre otras ésta a la que quiero dedicarle una entrada: Ghost town. Llevaba siglos sin escucharla. Esta canción me fascinaba de niña, no entendía ni papa de la letra, pero la música, la melodía, el ritmo, las voces, tenían algo especial. Y lo siguen teniendo. Hace años vi un programa de la tele donde decían que esta canción reflejaba como ninguna otra la situación de crisis de la Gran Bretaña de principios de los 80, todo un símbolo. No tengo tiempo de investigar ni de traducir, pero  aquí hay información más detallada que lo explica. ¡Gracias, Wikipedia!



Y ahora que soy mayorcita y ya he aprendido inglés, la canción me sigue fascinando, pero he de reconocer que la letra da miedo, efectivamente:

GHOST TOWN (The Specials)
This town, is coming like a ghost town
All the clubs have been closed down
This place, is coming like a ghost town
Bands won't play no more
too much fighting on the dance floor

Do you remember the good old days
Before the ghost town?
We danced and sang,
And the music played in any boomtown

This town, is coming like a ghost town
Why must the youth fight against themselves?
Government leaving the youth on the shelf
This place, is coming like a ghost town
No job to be found in this country
Can't go on no more
The people getting angry

This town, is coming like a ghost town
This town, is coming like a ghost town
This town, is coming like a ghost town
This town, is coming like a ghost town

La luz del día disipa los miedos, pero aún es de noche. Mañana por la mañana pensaré que igual que otras crisis pasaron, ésta actual se irá. Los buenos tiempos volverán y volveremos a cantar y a bailar. Pero es que la Wikipedia dice que el autor se inspiró en la canción al ver en Glasgow a unas señoras mayores vendiendo sus pertenencias en la calle. Y hace un ratito me ha contado una amiga de Madrid que lo de ver cada vez más gente rebuscar en los contenedores cercanos a los grandes almancenes y supermercados no es novedad: anoche vio a un señor mayor (y no con pinta de vivir en la calle) con un carrito rebuscando en el contenedor de basura al lado de su casa. Mañana veré las cosas menos negras pero este noche me voy a dormir un poco apabullada. Ah, qué tiempos en que las leyendas de Bécquer eran lo que asustaba en una noche como ésta...